Estos componentes están situados en el bloque de motor y se han utilizado durante la fabricación por colada de este. Estos pequeños orificios se sellan con unos tapones que cierran herméticamente estos agujeros. Con el paso del tiempo pueden ocurrir oxidaciones que creen pequeños poros por donde se pierda un poco de líquido refrigerante. Esto dejará siempre un rastro en el suelo del aparcamiento.
La aplicación de K-Seal para estas averías ha demostrado ser muy útil, llegando a sellar de forma permanente los poros en los tapones del bloque.